Cáñamo y cannabis: ¿sólo nombres diferentes?

En el uso lingüístico, los términos cáñamo y cannabis no suelen distinguirse, aunque su biología es diferente. Desde el punto de vista botánico, la planta de cannabis pertenece a la familia del cáñamo (Cannabaceae). Las tres especies más conocidas son: Cannabis Sativa, Indica y Ruderalis. La planta de cannabis contiene ingredientes psicoactivos, de los cuales el tetrahidrocannabinol (THC) es el más potente. Sólo la planta hembra contiene THC en cantidad suficiente para la intoxicación. Entre los más de 100 cannabinoides de la planta, hay otros que tienen un efecto psicoactivo como el THC, pero menos potente, y otros que no producen intoxicación. Los dos cannabinoides más importantes son el THC y el cannabidiol (CBD). El CBD no causa ningún “subidón” y, por lo tanto, no es considerable psicoactivo. Las cantidades de los componentes individuales, y la interacción de los cannabinoides con los otros más de 300 ingredientes, son responsables del efecto especial del cannabis. Las proporciones de los distintos componentes dependen del tipo de cannabis y están influenciadas por las condiciones del cultivo de cannabis. El rendimiento de THC es bajo en el llamado cáñamo industrial. El CBD, el segundo cannabinoide prominente y natural, se ha convertido cada vez más en el centro de la investigación médica en los últimos años. Una patente estadounidense de 2002 (US 6610737) describió la importancia médica de los cannabinoides no psicotrópicos para la protección de las células nerviosas y para la prevención y el alivio de la inflamación.

En la actualidad se conocen varios efectos beneficiosos del CBD para ciertas enfermedades. Actualmente se busca desarrollar nuevas variedades de cáñamo con un mayor contenido de CBD y una baja presencia de THC, ya que el aceite de estas plantas tiene un potencial de influir positivamente en un amplio espectro de enfermedades sin causar efectos secundarios importantes.

El aceite de CBD y el aceite de cannabis

Para la producción del aceite de CBD se utilizan flores y hojas de las plantas de cáñamo orgánico que proceden de variedades con bajo contenido de THC y se aplican estrictas normas de cultivo. El resultado es un cultivo ecológico sin aditivos químicos, sin pesticidas y sin modificación genética alguna. Todo el proceso de producción está estrictamente controlado para que el producto sea 100% puro, natural y orgánico. En el caso de las drogas que contienen cannabis, se utilizan cannabinoides o extractos de plantas producidos artificialmente en combinación con otros compuestos sintetizados, que se supone que tienen un efecto beneficioso sobre ciertas enfermedades.

Los aceites se ofrecen como productos de la planta de cáñamo bajo diferentes nombres. El cáñamo industrial, no sirve como planta medicinal o de drogas. Se cultiva para producir fibras de cáñamo y aceite de cáñamo a partir de sus semillas. El aceite de cáñamo se utiliza como aceite comestible y se distingue del producto obtenido de las hojas y las flores del THC del extracto de resina.

Coloquialmente, el término de aceite de cáñamo también se utiliza erróneamente para otros productos de aceite de cannabis, lo que causa incertidumbre y confusión entre los consumidores. Por un lado y como su nombre lo indica, el aceite de THC, debido a su cantidad de componente psicoactivo, es el principal responsable del estado de intoxicación. Finalmente, el CBD y el aceite de cannabis están aislados de extractos de cannabis, pero de diferentes especies de la planta. El aceite de cannabis también se utiliza como término genérico para los aceites de la planta de cannabis que no se producen a partir de las semillas. Las características distintivas de los distintos aceites se derivan del contenido de los cannabinoides, el proceso de extracción, la subespecie de cannabis, las partes de la planta utilizadas y el origen de los productos. En este contexto es importante saber que la nomenclatura en Europa difiere de la de los Estados Unidos, y con ella el nombre del producto. El aceite de cáñamo y el aceite de CBD son a menudo nombres sinónimos en los Estados Unidos. El aceite europeo de CBD también se puede producir a partir del cáñamo. A diferencia de Europa, el aceite de cannabis procedente de los Estados Unidos contiene a veces THC, aunque en pequeñas cantidades. La declaración en la etiqueta indica las proporciones de THC y CBD. Si es necesario, el aceite de cannabis tiene un efecto intoxicante debido al residuo de THC. El contenido de CBD en los productos europeos es a menudo mayor que en los aceites de cáñamo de otros países, como los Estados Unidos. Una mirada al envase también revela si se trata realmente de un aceite. Algunos productos resultan ser tinturas alcohólicas a pesar de las diferentes etiquetas. El THC y el CBD a veces tienen efectos contradictorios, pero en algunos casos trabajan juntos y fortalecen el metabolismo en un sentido positivo. Esto puede ser beneficioso para ciertas enfermedades.

En el caso del aceite de cannabis, debe tenerse en cuenta el contenido de CBD y THC para su uso correcto. El aceite de CBD contiene cannabinoides como ingrediente activo. Está libre de THC ilegal. El aceite de cáñamo se puede añadir al aceite para lograr un contenido óptimo de CBD.

Puedes echarle un vistazo a los productos de Nordic Oil. El aceite de CBD es totalmente orgánico y certificado, de acuerdo a las normativas europeas y españolas.

¿Cúal es la normativa legal española para el CBD y el THC?

Para dejar las cosas claras, en España es legal las extracciones y las flores de cannabis con altos contenidos de cannabidiol (CBD) pero con porcentajes de tetrahidrocannabinol (THC) por debajo del 0,2%.

Esta pregunta sobre su legalidad es inevitable e importante y sin embargo, no es del todo clara. Basándonos en las leyes que están a nuestra disposición podemos remontarnos a la situación del cannabis que se estableció en las convenciones de las Naciones Unidas de 1961, 1971 y 1988: “Por cannabis se entiende las sumidades, floridas o con fruto, de la planta de cannabis”. En 1971 en el Convenio sobre Sustancias Psicotrópicas de Viena, se específica la fiscalización del THC en la Lista I y Lista II, lo que separa a ambas sustancias y las normativas que aplican para cada una. Y así, a partir de 1975 en el Protocolo de Nueva York se añade como sustancias fiscalizables a la lista I de la convención “el cannabis y su resina y los extractos y tinturas de cannabis”, dándole cierta legalidad y reconocimiento mundial únicamente al CBD.

En estas convenciones se parte de la definición biológica únicamente de la planta para posteriormente añadir sus extracciones y fiscalizaciones.

En consecuencia, a partir de este momento, se regula la venta de cannabis en todas sus formas y, se restringe – o fiscaliza, el THC. ¿Pero qué pasa con los productos que contienen menos del 0,2% de THC? Aquí se tiene en cuenta a la Agencia Española del Medicamento y Productos Sanitarios que establece que las plantas de cannabis con concentraciones por debajo del 0,2% de THC no se consideran psicoactivas y están permitidas para su comercialización en España.

En conclusión, podemos decir que esta industria emergente es legal, siempre y cuando se obtengan las certificaciones y licencias necesarias para su distribución, ya sea como medicamento, suplemento alimenticio o producto cosmético. Aún así, es necesario actualizarse ya que la situación legal del cannabidiol cambia constantemente y las numerosas restricciones y peculiaridades provocan incertidumbre entre proveedores y usuarios.

Ingredientes en el aceite de CBD

Los principales componentes del aceite de CBD son los cannabinoides, que actúan sobre los diversos procesos metabólicos a través de los receptores cannabinoides humanos específicos. Además, los ingredientes fenólicos y los flavonoides proporcionan propiedades antioxidantes. Otro grupo de sustancias son los terpenos, que son componentes de los aromas de numerosas plantas. Modificados quimicamente, por ejemplo por oxidación, se denominan terpenoides. Los diferentes terpenos determinan el aroma de la respectiva planta de cannabis y el aceite de cannabis que se obtiene de ella. Mientras que en la naturaleza sirven como atrayentes para insectos útiles y dañinos, los terpenos son objeto de una investigación intensiva debido a sus efectos sinérgicos sobre los cannabinoides. A continuación se explican algunas de las propiedades de los terpenos seleccionados.

Mirceno

Este terpeno se encuentra con mayor frecuencia en el cannabis, pero también en otras plantas. Se han descrito sus propiedades antiinflamatorias, analgésicas y relajantes. El mirceno aumenta el efecto psicoactivo del THC.

Limones

En segundo lugar está la lima de terpenos. El nombre ya lo traiciona: se caracteriza por un aroma cítrico. Es conocido por sus propiedades antibacterianas y fungicidas. Puede cruzar la barrera hematoencefálica y favorece la concentración.

Linalol

El olor de este terpeno recuerda a la lavanda y calma y reduce la ansiedad y el nerviosismo. Puede ser utilizado como una ayuda natural para dormir y ayuda a tratar la ansiedad.

Cariofileno

El sabor picante es típico de este terpeno, que se puede encontrar en varias hierbas y especias, como la pimienta negra y el clavo de olor. El efecto antiinflamatorio y analgésico local está demostrado en el tratamiento del dolor de muelas con clavo de olor. Es el único terpeno que interactúa con los receptores cannabinoides de tipo CB2 del propio cuerpo.

Pineno

El nombre lo sugiere: El aroma del pineno es similar al de los pinos y abetos. Este terpeno se encuentra en muchas plantas. Tiene un efecto antiinflamatorio y dilata los bronquios.

Terpineol

El agradable aroma a lima y lila asegura su uso en la fabricación de cosméticos. Debido a sus propiedades calmantes, es adecuado como somnífero y para el tratamiento de ataques de ansiedad y nerviosismo. Las variedades de cannabis con un alto contenido de terpineol suelen tener una alta concentración de pineno al mismo tiempo.

CBD: Efectos positivos en el tratamiento de varias enfermedades

En principio, la ley aplicable prohíbe hacer promesas de curación u otras declaraciones específicas en relación con el diagnóstico y tratamiento de enfermedades, ya que el aceite de CBD no es una droga. Sin embargo, entretanto se han publicado numerosos resultados de investigación en los que se han descrito efectos sobre diversos cuadros clínicos. Estos incluyen:

Curiosamente,, los cannabinoides también parecen aumentar la eficacia de ciertos fármacos, como los citostáticos. Las propiedades analgésicas y reductoras de náuseas mejoran el bienestar durante la quimioterapia. El efecto sobre los sistemas cardiovascular, inmunológico y nervioso ofrece más posibilidades de influencia positiva cuando éstos están desequilibrados debido a la enfermedad. Constantemente se añaden nuevos estudios en los que se describen efectos positivos en relación con diversas enfermedades.

La dosificación depende de varios parámetros, como la composición y la fuerza del preparado, la enfermedad y factores individuales. La gente reacciona de manera diferente a los aceites. Las instrucciones de uso generalmente recomiendan una dosis como guía. Las altas dosis de CBD pueden afectar la eficiencia de los medicamentos tomados frecuentemente. Un aumento gradual de la dosis es una apuesta segura. La sequedad y la sensación de ardor en la boca después de la ingestión rara vez se sienten. Debido a sus bajos efectos secundarios y gran potencial, el aceite de CBD puede ser una oportunidad adicional en el tratamiento de varias enfermedades, incluyendo aquellas que son muy graves.  

Lea nuestro artículo sobre la compra de CBD

COMMENTS

WORDPRESS: 0
DISQUS: 0